LOS 4 MAYORES MITOS SOBRE EL SUELDO MÍNIMO EN CHILE  

Sergio Zúñiga

sz@ucn.cl

13 de julio de 2011

 

            Quisiera revisar lo que me parece son los mayores mitos sobre el sueldo mínimo en Chile.

            Pero antes, quiero definir al grupo de compatriotas “con menores competencias”. En este grupo se encuentran, por ejemplo, los jóvenes sin mayor capacitación o aprendices, y los adultos que en edad laboral no tienen educación básica completa, no saben leer, o no entienden lo que leen. La gran mayoría de las personas en este grupo no tienen un contrato de trabajo estable, y probablemente desearían tenerlo. No quiero estigmatizar a nadie, pero en este grupo se encuentran muchos de los cartoneros, vendedores ambulantes, y los que hacen pololos informales y otras yerbas para poder vivir.

 

            Vamos ahora con los mitos:

 

Mito 1.- El sueldo mínimo protege a los trabajadores con menores competencias.

            Contrario a la creencia popular, el grupo con menos competencias laborales es claramente el mayor perjudicado con el sueldo mínimo. Este es el grupo que debido a sus bajas competencias, la actual Ley de sueldo mínimo los excluye inmediatamente del mercado formal. La Ley de sueldo mínimo les dice: “Ud. no puede ser contratado por $150.000 al mes, ya que el sueldo mínimo es de $180.000, aunque Ud. quiera”. Por lo tanto simplemente no puede acceder a un contrato de trabajo, y es excluido inmediatamente de los beneficios que un contrato de trabajo formal pudiera reportarle. ¿Existe peor castigo, en tiempos de democracia, hacia el grupo vulnerable de nuestros compatriotas?

 

 

 

2.- Un sueldo mínimo bajo, refleja que los políticos no se preocupan.

            Todos los políticos quieren lo mejor para la gente, parto sobre esa premisa. Pero en economía no bastan las buenas intensiones. Detrás de cada gran tragedia humana siempre estaban las mejores intensiones. Ejemplos son la gran hambruna rusa de Lenin de 1921, y la gran hambruna China de Mao entre 1958 y 1961. En ambos casos se tomaron medidas centralizadas con el objeto de mejorar el nivel de vida de la gente, pero resultaron en catástrofes. Lo que está muy claro es que una medida económica no puede ser evaluada por sus intensiones, sino por sus consecuencias. Y no solo por las consecuencias inmediatas, sino también por las más difíciles de prever. Después de todo, se dice que la diferencia entre un buen economista y uno malo, es que el primero logra prever también los efectos invisibles.

 

 

3.- El Sueldo Mínimo aumenta los sueldos de la gente (y no aumenta el desempleo).

            Si se aumenta el sueldo mínimo hacia un nuevo nivel más alto, surgirá un grupo de trabajadores que estará sobre-pagado por la empresa en que trabaja, ya que sus competencias son inferiores a ese nivel. Si esta empresa quiere sobrevivir en competencia, no puede sobrepagar a sus trabajadores (excepto que se trate de organizaciones ‘capturadas’ por sus trabajadores, y subsidiadas por el Estado), y lo que ocurrirá es que algunos de estos trabajadores perderán su trabajo. Por otro lado, nuevos trabajadores que la empresa hubiera contratado al sueldo anterior, ya no le convendrá hacerlo al nuevo nivel de sueldos. En resumen, los aumentos en los sueldos mínimos no son una medida en que todos ganan. Por el contrario, el sueldo mínimo expulsa a trabajadores con menos competencias fuera del mercado formal. Nadie quisiera que las cosas sean así, pero como dije antes, lo que importa no es como uno quisiera que sean las cosas, sino como realmente son. No bastan las intensiones.

 

 

4.- El Gobierno debería calcular el valor de una canasta mínima por persona, y fijar el sueldo mínimo a ese valor.

            Todos quisiéramos que eso se pudiera hacer así de fácil. Pero lamentablemente no puede hacerse a través de la fijación de precios, ya que esto traería más perjuicios que beneficios a quienes se quiere beneficiar.

            Veamos algunos ejemplos simples:

a) Todos quisiéramos que el valor de los arriendos fuera menor, lo que favorecería a las familias de menores recursos. Si el Gobierno fija un arriendo mensual máximo por metro cuadrado, lo que ocurrirá son dos cosas. Por una parte muchos propietarios de propiedades preferirán no arrendar a precios tan bajos, y ya no comprarán propiedades para arrendar, ya que esto ahora no es rentable para ellos. Por otra parte más familias querrán arrendar propiedades en lugar de comprar, ya que los precios de los arriendos estarán fijados por Ley a un nivel bajo. Conclusión: más gente queriendo arrendar, y menos propiedades ofrecidas en arriendo: un gran déficit por viviendas perjudicando a la gente de escasos recursos. 

b) El Gobierno podría pensar que el valor de los pasajes que cobran los taxis-colectivos es muy alto, y que sería muy beneficioso para la gente humilde fijar un pasaje máximo de unos $200. Lo que ocurrirá nuevamente son dos cosas. Qué más gente querrá transportase en colectivo en lugar de usar otros medios, y por otro lado, que habrá menos colectivos circulando, ya que muchos de los que se dedican a esa actividad decidirán que a esos precios no les conviene dedicarse a trabajar en ese rubro, liquidarán sus vehículos y se dedicarán a otra cosa. En conclusión, la gente más humilde será justamente la que tendrá grandes dificultades para transportarse.

c) Entre 1946-1955 el gobierno de Perón en Argentina introdujo la fijación de precios para intentar beneficiar a su electorado. Para esto decretó la suspensión de desalojos y las extensiones de los contratos de arriendo. Pero erosionaron los derechos de propiedad de los propietarios, generando el grave estancamiento económico de décadas posteriores.

d) El gobierno de Nixon a principios de los años 70 (Nixon Shock) implantó una serie de controles a los contratos de alquiler, los que crearon una gran escasez de departamentos y redujeron la oferta de viviendas.

 

            En resumen, la fijación de precios y la fijación de los sueldos mínimos, termina perjudicando justamente al grupo que se quiere favorecer. Existe un solo camino corto para mejorar de un modo sustentable el bienestar de los grupos más desprotegidos, y este es aumentar de un modo sustantivo la libertad económica.

 

            El lector interesado puede documentarse cualquier buen libro de texto básico de Economía, en el capítulo de “control de precios”. También es muy útil leer en wikipedia los tópicos “Price controls” y “Rent control”,  aunque lamentablemente al momento no están traducidas al español.

 

Acabo de leer la siguiente noticia (julio de 2011) que viene al caso: La Organización Internacional del Trabajo, OIT, advirtió que el desempleo juvenil sigue creciendo en el mundo y alcanza niveles récord. Según la OIT, 13% de los jóvenes entre 15 y 25 años está sin trabajo, equivalente a 81 millones de personas. En anteriores informes, las perspectivas positivas de la economía habían llevado a la OIT a predecir que entre 2010 y 2011 el desempleo se reduciría.