"BENEFICIO ECONÓMICO CERO"
07 de mayo de 2011
La diferencia entre beneficios económicos y beneficios
contables es muy importante. Los empresarios están interesados en los
beneficios económicos, y toman decisiones basados en ellos, mientras que las utilidades
contables son calculadas fundamentalmente para fines tributarios (calcular los
impuestos).
Una ley económica básica establece que si se cumplen los supuestos de la competencia perfecta, es
decir, muchos compradores y vendedores, sin barreras a la entrada y a la
salida, con perfecta movilidad de factores, perfecta información, productos
homogéneos, entre otras, entonces las
empresas obtendrán cero beneficio económico.
Quizá por un error en la traducción del inglés al español, se ha traducido
"economic benefits"
o "profit" simplemente como
"beneficios", y creo que aquí radica el origen del problema, ya que
se tiende a pensar que se está hablando simplemente de las conocidas utilidades
contables (tributarias).
El concepto de cero
beneficio económico puede explicarse con un ejemplo numérico: asumamos
que una empresa usa solamente dos factores productivos, capital (representado
por la letra K), y trabajo (representado por la letra L). Asumamos también que
la remuneración que debe pagar esta empresa a los trabajadores por cada hora de
trabajo es w (por ejemplo, w=$10 por hora trabajada), y que la tasa de interés
que paga la empresa a los inversionistas que aportan capital a la empresa es i
(por ejemplo i=20% anual por cada dólar invertido en la empresa). Por último,
son los beneficios
económicos (no contables) que obtiene esta empresa en un año. Entonces,
bajo competencia perfecta, se cumplirá que
. La libre entrada y salida
de nuevas empresas llevará a que ingresen nuevas empresas si
, y si
algunas empresas tendrán que salir, ya que no
podrán soportar las pérdidas. En el largo plazo, la dinámica hará que sólo
permanecerán las empresas más eficientes, con la combinación correcta de
trabajo y capital, y cada una obtendrá
.
Por ejemplo, asumamos que una empresa X usa L=40.000 horas
de trabajo al año, y usa capital por $3.000.000. Supongamos que sus ingresos
brutos son de $1.000.000 anual. En competencia perfecta la empresa pagará todos
sus ingresos de $1.000.000, a los trabajadores y a los capitalistas de la
empresa, ya que
, y no retendrá ningún
excedente adicional.
Lo interesante de esto es que
son costos
explícitos, en el sentido de que se pagan por nómina, y quedando
registrados en los libros contables. Sin embargo
son costos
implícitos, también llamados costos
de oportunidad, los que no pueden ser rebajados para pagar menos
impuestos, por ejemplo.
Los beneficios económicos incluyen ambos tipos de costos,
explícitos e implícitos, a diferencia de los beneficios contables, que
consideran solamente los costos explícitos. Como consecuencia, en competencia
perfecta la empresa típica obtendrá beneficios
contables positivos, y simultáneamente obtendrá beneficios económicos iguales a cero. Hasta aquí todo
claro. Esto es lo que dicen los libros.
Hoy he leído un artículo escrito por Juan Ramón Rallo,
titulado "¿Por qué ganan dinero las empresas?
El autor define los beneficios monetarios como "los ingresos que exceden a
los costes de producción". Puesto que el artículo del autor está en un
contexto de competencia perfecta, claramente, el autor se refiere a beneficios
contables, ya que debido en competencia los beneficios económicos son cero, es
decir los ingresos son iguales a los costos económicos.
Luego, señala que "jamás, bajo ninguna circunstancia,
un sistema económico lograría funcionar y sobrevivir si sus compañías
obtuvieran beneficios cero". Esto es correcto si está hablando solamente
de beneficios contables contables. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con
la Ley de la competencia perfecta, pues como se explicó anteriormente, ésta se
refiere a que el beneficio económico
es cero, y no el beneficio contable.
La diferenciación entre ambos conceptos es crítica, por sus
implicancias analíticas. Siguiendo el ejemplo anterior, la empresa obtuvo beneficios contables
aparentemente atractivos, por $600.000 en un año:
0. Por simplicidad, en este
ejemplo no hay impuestos ni otros gastos de operación.
¿Los inversionistas de esa empresa están obteniendo un
beneficio extraordinario, o están perdiendo dinero? No hay forma de responder
esta pregunta hasta que no tengamos una relación de cuanto capital hay
invertido en esa empresa. Como sabemos que hay un capital invertido de
$3.000.000, y que otras empresas en ese mismo giro o sector industrial (es
decir de riesgo similar) están entregando a sus capitalistas una rentabilidad
de 20% anual, entonces claramente los propietarios de la empresa han obtenido
beneficios económicos de cero ese año:
.
Juan Ramón Rallo sí reconoce que los capitalistas deben
ganar cierta rentabilidad justa, los llamados "tipo de interés de
mercado". Pero en realidad no se trata de la tasa de interés que un
ahorrante puede obtener por poner su dinero en el banco, o la tasa de interés
que podría obtenerse por comprar un bono del Gobierno Alemán. Ciertamente
deberán ser tasas bastante superiores, ya que el riesgo de los negocios es
mayor. En realidad debe hablarse de un tipo de interés "corregido por
riesgo", para lo cual se utiliza normalmente el CAPM del premio nobel William Sharpe, de fines de los años 60's.
A partir de esto hay mucha literatura acerca de cómo medir apropiadamente el
riesgo, y cuál es la rentabilidad justa para ese riesgo. Lo claro es que los
beneficios extraordinarios son bastante "extraordinarios" en las
empresas que transan sus acciones públicamente en Bolsa. Esto se debe
nuevamente a que las ventajas competitivas de la innovación, o de buenos
proyectos de inversión, son capturadas por los accionistas antiguos. Si Ud.
compra esa acción una vez que ya es conocida la ventaja, entonces Ud. no
obtendrá nada de ese beneficio extraordinario, solo la rentabilidad justa.
Sobre esto nuevamente hay un gran cuerpo de literatura, desde comienzos de los
años 70's, basada fundamentalmente en los trabajos
del profesor de la Universidad de Chicago, Eugene Fama (Eficiencia
de Mercado).
El tema es muy interesante, pero extenso. Está radicado fundamentalmente
en la economía financiera. Para profundizar más en este tema, es obligatorio
referirse también a los aportes de fines de los años 50's
de los premios nobel Franco Modigliani y Merton Miller acerca del Costo del Capital
Promedio Ponderado (del inglés, WACC).
Para finalizar, una reflexión. El modelo de competencia
perfecta es el que permite el mayor bienestar para el mayor número de personas.
Esto es así, porque se basa en la libertad y el emprendimiento. Esto ya lo
anticipó Montesquieu: "Los países mejor
cultivados, no son los más fértiles, sino los más libres. Muchas de las
críticas al modelo competitivo se basan en que sus supuestos son muy difíciles
de cumplir en la práctica. Al respecto, Milton Friedman
aclaró que el valor de un modelo económico no está en lo apropiado de sus
supuestos, sino más bien en la capacidad predictiva de sus implicancias (ver La
Metodología de la Economía Positiva).
Sergio Zúñiga